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lunes, 6 de julio de 2015

AMOR Y DINERO, UNA RELACION INEVITABLE.






Existen temas dentro de las relaciones de pareja que se vuelven por cuestiones culturales, o religiosas una especie de tabú al punto que son totalmente vetadas entre dos personas que se aman, pues se considera de mal gusto u ofensivo el hablarlos, una es el tema de la sexualidad y otra es la situación económica que se vive en el hogar, en este caso trataremos el segundo. 
Nuestro país no es la excepción a esta situación y muchos hogares salvadoreños se ven en penosas situaciones al final de cada mes o en fechas especiales para la familia debido al uso inadecuado de los fondos que ingresan a la misma.  

No existen en nuestras familias la costumbre de hablar como cuestión cotidiana de los ingresos familiares, entonces que sucede: uno de los cónyuges desconoce cómo se encuentran gastos, pagos, facturas y otros compromisos y dispone de cantidades que si se hablase antes pudieran servir para cubrir alguna necesidad en el hogar.

Con las nuevas tendencias socio-culturales de que ambos cónyuges trabajan para mantener el hogar económicamente se supone que deberían de vivir mejor, pero que sucede cuando esto no es así y entre más ingresos entran a la casa más deudas aparecen.
¿Cómo hacerle saber al otro, que están marchando mal la economía de la casa, por sus acciones sin que se ofenda o se sienta lastimado?  

Algo que se debería de tomar en cuenta siempre es conocer la actitud que la pareja nuestra tiene hacia el dinero cabe destacar dos accionares distintos respecto a esta posición, por un lado puede que la otra persona tenga una actitud despilfarradora y se compre cualquier aparente oferta que encuentra y el otro lado de la situación sea el tacaño extremo que no desea dar ningún aporte a nada por considerarlo todo innecesario.

¿Pero de qué forma hablarlo con nuestra pareja? En primer lugar algo sumamente importante es abordar el tema con tranquilidad y sinceridad, dejando siempre las cosas en claro. Luego de esto deberá hacerse un examen real del ingreso que se tiene en casa, pues qué tal si se está llevando un nivel de vida que no se adapta al ingreso que se tiene actualmente, esto obviamente deberá ser aceptados por ambos, y es la parte más difícil pues cuando empezamos a cuestionar porque el otro u otra compra por ejemplo perfumes o zapatos que exceden el valor económico que disponemos para comprarlo deberemos aceptar que son situaciones que deben cambiar y llegar a un acuerdo si esta diferencia puede ser temporal o permanente se insiste entonces en enfrentar la realidad económica que se tiene.

Si existen diferencias notorias en el ingreso de uno u otro, debe procurarse la distribución equitativa a medida que ninguno se vea más afectado que el otro, no será justo que el otro se quede sin casi nada por cubrir situaciones que entre dos serán más factibles de pagar. Además se debe comprender que será difícil al principio pues cada uno trae una economía de hogar distinta pero que hablando se puede unificar.

Otra cuestión importante es el hecho de hablar sobre todos los pormenores o los posibles eventos que puedan suscitarse, y decidir si tener un fondo común para ello o el plan para llegado el momento poder solventarlo, con esto me refiero a celebraciones familiares, accidentes de cualquier índole, o en el caso de hijos, enfermedades o actividades extra escolares que deben cumplirse. Aun en estos puntos mencionados anteriormente no se ha llegado a la parte medular de toda la economía y son los gastos fijos, esos que estarán eternamente con nosotros, el pago de agua, luz, teléfonos, internet, alquiler o hipoteca de la casa y en el caso de los hijos la educación también conlleva un costo mensual que durara aproximadamente 20 o más años, es por ello que deben desde la conformación del matrimonio empezar a tratar los temas relacionados al manejo del dinero en la casa, y no pensar que aún hay tiempo para resolver u omitirlo por pena, hable diga mira ganamos tal cantidad entre los dos y nos alcanza para… y hacen el listado con números y datos reales para no verse en un sobreendeudamiento muchas veces innecesario.

Si solo es uno de los dos el que provee la parte económica de la casa, es deber del que se queda, distribuirlo de manera competente, pues si no siempre será punto de discusión el estiramiento del presupuesto, o en el peor de los casos la mala distribución del mismo. Otra clave importante es el hecho de poder controlarse de forma individual pues a veces queremos y es muy normal el hecho de consentirnos y darnos pequeños o grandes obsequios como recompensa por el éxito tenido en alguna actividad realizada, ojo con esto a veces creemos que por ser algo “barato” no afectara nuestro presupuesto general, o por tratarse de alimentos por ejemplo un almuerzo en un lindo restaurante o una cena en un lugar especial o una salida con los compañeros de trabajo, no afectara los gastos del fin de mes; si no podemos controlar estos pequeños detalles no habrá llegado la quincena cuando ya estemos en números rojos con nuestros gastos personales, y esto desequilibra lo que inicialmente planificamos para estar tranquilos en casa, el problema es como decirle al otro calma ¡ no gastes más, no podemos, no debemos comprarlo¡ para ello como se menciona casi al inicio del articulo el hecho de dirigirnos con tranquilidad y sinceridad sin palabras altisonantes o haciéndole sentir de entrada que es el único culpable de no poder cubrir el recibo de alguna compañía ese mes.

Para evitar casi todo lo que hemos mencionado lo “ideal” seria platicar sobre estas cosas durante el noviazgo y luego hacerlo con toda confianza durante el matrimonio.
Pero que se puede inicialmente decidir si lo que se quiere es hacer un cambio en nuestra esfera económica para evitar los problemas dentro de nuestra relación de pareja, acá presento una serie de situaciones que pueden contribuir a que esta tensión disminuya: 
  • Hacer un examen de realidad económica que presentan ambos, es decir cuánto realmente ganan y si alcanza para el nivel de vida ya sea que traen de sus hogares de origen o el que aspiran tener ya casados, acá se incluye la decisión de si ambos trabajaran o lo hará solo uno, si la decisión es que ambos trabajaran entonces hacer cuentas del ingreso, dejando claro que cada uno tiene que cubrir sus necesidades personales, como por ejemplo el pago de transporte o gasolina, comida para el trabajo, artículos de uso personal y gastos sorpresa(invitaciones a fiestas en las que deba colaborar o llevar algún presente, accidentes, enfermedades inesperadas etc)
  • Decisión de la administración bancaria, quien se encargara de pagar las cuentas, o hacer los trámites requeridos para cancelar las facturas, verificar el movimiento de las deudas ya sea con instituciones bancarias (tarjetas de créditos, microcréditos etc.) o con almacenes, casas comerciales, etc.
  • Otro punto vital y que muchas veces arremete de manera grave en la economía del hogar y genera disputas hogareñas es el servir de aval, codeudor o fiador de familiares o amigos, es una decisión que deberá ser consensuada pues al aceptar nos volvemos responsable si el principal dueño de la cuenta no lo hace, teniendo así en algunos casos que modificar y hasta sacrificar grandemente la vida económica del hogar para poder solventar estas deudas que involuntariamente contraemos.
  • Cada año deberíamos como pareja sentarnos y hablar sobre cómo vamos a enfrentar los gastos que van cambiando, desapareciendo o apareciendo según sea el caso, esto no es estático pues hay cambios que afectan todo el equilibrio que se pueda hasta el momento haber logrado un ejemplo podría ser, el nacimiento de un nuevo miembro de la familia, la entrada al nivel de educación superior de uno o más hijos al mismo tiempo, la compra de una casa o la muerte o accidente de algún familiar.
  • Dejarse llevar por las ofertas de temporada, no es nada recomendable pues a veces las familias se llenan de artículos innecesarios y eso deteriora la economía y pasado el tiempo son puntos de discusión fuerte en las parejas, solo imaginemos, la compra de tiendas de campaña, ropa de temporada en cantidades  o aparatos de gimnasia que siendo realista en su casa no utilizan, una linda lámpara para acampar, cuando sabe que tienen más de diez años de no salir a realizar estas actividades, aunque suene quizás pésimo de parte de uno de los cónyuges debe hacerle ver que realmente no necesitan esos artefactos, para pasarla bien en familia, pues no está dentro de las actividades que realizan, contrario es cuando usted y su familia practican deportes, acampan o cocinan estas compras se vuelven necesarias pues proporcionan lo justo para lograr un bonito espacio familiar, quiere comprar esto pues simplemente organice el presupuesto haga cuentas y reúna esos dólares extras que necesita  para no caer en lo que ya hemos hablado gastos innecesarios en determinados momentos.
  • No compren casa o vehículo que consuma más de la mitad de su ingreso total, pues eso lo mantendrá sumamente limitado para realizar otras actividades que desee y lo orillara en determinado momento a verse en la tentación de sobre endeudarse con sus tarjetas o con microcréditos.
  • No tome decisiones solo, siempre consulte con su pareja, pues esto le ayudara a tener una visión más amplia de las situaciones que desea ya sea involucrarse o resolver.
  • Y por último no escape de su realidad ni usted ni su pareja; actúen conscientemente sabiendo hasta donde son capaces de invertir, comprar o ahorrar, para que en el futuro eviten reclamos por la situación económica que viven pues al final ha sido una decisión tomada por ambos y deben aceptar los sucesos ya sean positivos o negativos, recuerden al final todo es experiencia.

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