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miércoles, 4 de abril de 2012

Encontrando Razones, Pilares e Ideas.



Por Jacquelinne Cristina
 Rivera Ochoa.


A veces los educadores nos olvidamos de la importancia de nuestra labor y lo vemos como algo cotidiano, rutinario y casi fastidioso; cabe la posibilidad de desconocer cuáles deberían ser los pilares que rigen nuestra vocación educativa, si es que existiere en nosotros o en caso contrario cuál es la obligación moral-educativa que tendríamos al momento de ejercer como docentes, para impartir una catedra, clase, que tomar en cuenta para facilitar el conocimiento.
¿Alguna vez nos hemos preguntado para qué debiéramos   educar?  ¿Sería para construir mano de obra masificada;  científicos eficientes  pero deshumanizados, o será que nos limitamos a formar simples receptores y repetidores de ideas?

Según la UNESCO,  “La educación tiene múltiples  propósitos, entre ellos incluye el permitir a los educandos que desarrollen su potencial individual contribuyendo también a una transformación social. Cada generación se enfrenta al reto de decidir qué va a enseñarle a la próxima generación. Naturalmente, la educación cambia en función del tiempo y el espacio. Una educación de calidad en una región rural y montañosa de Asia no será la misma que en las partes urbanizadas de Europa”
A pesar de sus diferencias, todos los programas educativos deben apoyarse sobre cinco pilares fundamentales del aprendizaje para así proveer una educación de calidad y fomentar un desarrollo humano sostenible (4 fueron establecidos en el Informe  Delors). Veamos:
·      Aprender a conocer;
·      Aprender a hacer;
·      Aprender a ser;
¿En qué consiste cada uno de estos pilares?
Le explico a continuación como los comprendo personalmente.

1.    Aprender a conocer.
Al referirnos a este pilar de la educación nos enfrentamos al reto de cambiar y comprender al ser humano y las sociedades en sus cambios continuos, como docentes entonces conviene usar los medios tecnológicos como portal hacia ese conocimiento y no solamente como un sustituto inclusive de nosotros mismos, la sociedad del conocimiento en este sentido podrá ser uno de nuestros mejores aliados, mas no un hacedor de nuestro trabajo.


2.    Aprender a hacer.
Al adaptar a mí medio el conocimiento puedo colaborar y construir una sociedad menos enajenada y más consciente de su papel de evolución y así enrumbar hacia el ideal de la sostenibilidad.
3.    Aprender a vivir juntos.
Si desde las aulas potenciamos las ideas de tolerancia, aceptación y respeto este cambio seria posible, ¿pero que hacemos nosotros como docentes? Será acaso una auto sanación la que necesitamos, posiblemente la respuesta sea esta, el ejemplo ante todo, para lo que así decimos sea creíble, respetable, observable y real. No se piden santos sino personas con una moral real, no falsa para así tener la solvencia ante nuestros educandos y pedir y hacer los cambios que se nos proponen.
4.    Aprender a ser.
Que facilidad existiría en nuestra vida si literalmente retomáramos la frase base de este pilar APRENDER A SER, cuando como personas podemos dar una respuesta a ello, tendremos la mitad de la vida resuelta según mis consideraciones, ¿porque le adjudico tanto poder, a tan pocas palabras?, cuando las personas nos conocemos,
y aceptamos los potenciales que podríamos desarrollar, el individuo como tal crece acepta el reto de ser quien es, de vivir con el yo soy; y esto lo convierte en un triunfador, pues es conocedor de sus fuerzas y debilidades, sabe lo que quiere, y posibilita la facilidad de la toma de decisiones en su proceso de vida,  pero si como docentes aun no nos respondemos la pregunta, nosotros mismos ¿como entonces orientaríamos a otros,? si no nos conocemos, aun no descubrimos el potencial que tendremos en diversas áreas, lo que somos como personas,  seremos ciegos guiando a otros ciegos. 


5.    Aprender a transformarse uno mismo y la sociedad.
Si como docentes empezamos a cambiar las concepciones que tienen los alumnos de si mismos, apuntaremos a la transformación esperada de la sociedad, pasamos largas jornadas en el caso de la educación superior hablando acerca de ética, moral, valores, etc., pero ¿que cambios significativos dejamos en nuestros alumnos? Si hacemos conciencia real, muy pocos, y la mayoría quizás sin intención.
¿Por qué debería importarnos si hay o no pilares educativos?  Debería de importarnos pues somos nosotros como docentes quienes fundamentaremos la base o el dinamismo de las sociedades en este nuevo siglo que está en transición.
La educación enfrentará obviamente cambios fuertes, y desaparecerá la idea de lo bancario de hecho actualmente se tiende a utilizar mas la idea de construcción del conocimiento, con la finalidad de crear sociedades  que evolucionen pero con sentido de pertenencia y crecimiento equitativo, la idea central es pues educar hacia y para el ser mismo para que crezca no solo intelectualmente sino socialmente esa es la visión de la educación del siglo XXI.
La sociedad nos demanda entonces crear personas, sí, ¡personas!; humanos verdaderos que sean capaces de compartir una mesa con cualquier persona diferente a ellos, tolerantes, competentes, creativos y dispuestos a cambiar las cosas en pro no solo de si mismo sino de comunidades, y por la tanto de países, ¿donde comenzar tan ardua y árida tarea,? si como docentes reconocemos nuestra función educativa, si nos empezamos a conocer nosotros mismos, a potenciarnos no solo académicamente sino también en procesos de salud mental,  posiblemente cumpliríamos con lo que la UNESCO PROPONE acerca de la educación para el siglo XXI, entonces así podríamos al fin de nuestros días decir con orgullo tarea terminada.
La sociedad ha cambiado y yo colabore.

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